A 100 dÃas de Sudáfrica 2010, un Mundial con pocos beneficios
Mar, Mar 2, 2010
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Por: Said Sanchez
Soweto, Sudáfrica.- Mañana faltarán sólo 100 dÃas para el comienzo del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, y todavÃa hay mucho trabajo por delante y, aparentemente, pocos beneficios para repartir entre los más pobres del paÃs.
En una soleada mañana de verano en Sudáfrica, grupos de trabajadores con cascos blancos y barbijos naranjas estiran pedazos de césped frente al estadio Soccer City en Soweto, en las afueras de Johannesburgo.
El escenario del partido inaugural del 11 de junio entre la anfitriona Sudáfrica y México, con capacidad para 89.000 espectadores y forma de calabaza, está prácticamente listo. En realidad, esos trabajadores que ultiman el gramado del lugar se cuentan entre los pocos obreros todavÃa en actividad en el Soccer City o sus adyacencias.
La mayor parte de los obreros, que alcanzaron la cifra de 3.700 en los momentos pico de la construcción, fueron reducidos ya en la segunda mitad del año pasado, cuando las obras en el edificio principal quedaron concluidas.
En los pasados meses, más de 30.000 obreros no calificados o semi- calificados, de un total de 45.000, fueron dados de baja en los diez estadios que albergarán el Mundial entre el 11 de junio y el 11 de julio. Muchos de ellos no recibieron demasiado a cambio por su contribución al Mundial, salvo la promesa de dos entradas a los partidos y un pequeño bonus.
Loti Malopi, de 51 años, estuvo desempleado 20 años, hasta que la Grinaker LTA, la contratista que llevó adelante la renovación del Soccer City por 3.400 millones de rand (453 millones de dólares), lo reclutó en Soweto en 2007.
“Me sentà muy feliz. Es muy bueno despertar en la mañana como cualquier otro y tener algo que comer”, dijo el abuelo de cara redonda, quien alimentó a diez personas con su modesto salario.
Pero un paÃs en el que existe un desempleo oficial del 23,4 por ciento, y el estimado real es mucho más alto, el trabajo no necesariamente engendra más trabajo. Y desde que su contrato con Grinaker LTA terminó en junio pasado, Malopi está otra vez desocupado.
“No puedo dormir por la noche, sólo sueño con encontrar un trabajo”, afirma sentado frente al Soccer City.
Ya en la cuenta regresiva hacia el puntapié inicial del Mundial, los beneficios económicos que dejará al paÃs anfitrión siguen siendo fuertemente debatidos.
La mayor parte de los estimados 130.000 puestos generados por el Mundial correspondieron a trabajos de baja calificación y remuneración, y que ahora con las obras terminadas en los estadios, los aeropuertos y las carreteras, han sido eliminados.
El sector de hotelerÃa, que en principio se venÃa preparando para dar alojamiento a cerca de medio millón de visitantes, también tuvo que renovar sus expectativas. El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, admitió la semana pasada que la cifra de 350.000 hinchas extranjeros era más realista que la original estimada en 450.000.
Si bien la crisis financiera global y el problema de la criminalidad en Sudáfrica son cuestiones que pueden haber disuadido a muchos de viajar para presenciar el Mundial en situ, también lo es el hecho de que la hotelerÃa sudafricana ha elevado notablemente los precios tratando de aprovechar la realización del certamen.
La mayorÃa de los hoteles y lugares de alojamiento al menos duplicaron las tarifas. También las aerolÃneas muestran un importante incremento de precios para la época del Mundial.
Algunos polÃticos y analistas expresan su preocupación por el riesgo de un daño permanente a la industria del turismo en caso de que los visitantes regresen a sus paÃses con la sensación de haber sido estafados.
“Van a regresar a sus casas convencidos de que somos un montón de pillos”, advirtió el ministro de Deportes sudafreicano, Makhenkesi Stofile.
Mientras tanto, algunas de las personas que durante décadas han venido sirviendo a los hinchas de fútbol en los estadios, quedarán fuera del “negocio” mundialista.
Las “mamás cocineras” -mujeres de zonas carenciados que sirven comida regional barata durante los partidos de la liga sudafricana de fútbol- fueron desalojadas de los estadios para darle lugar a patrocinantes de la FIFA, tal como la cadena estadounidense McDonald’s.
Los limitados beneficios económicos que los sudafricanos comunes y corrientes sacarán del Mundial se contraponen con los altos costos de organizar un certamen de esa magnitud. Hasta fines de noviembre, sólo el costo de construcción de los cinco nuevos estadios habÃa llegado a la cifra estimada de 12.100 millones de rand (1.600 millones de dólares).
“Un desperdicio”, fue el veredicto de la revista sudafricana “Finweek”. El presidente del paÃs, Jacob Zuma, sin embargo, insiste en el “orgulloso legado” que el Mundial dejará para los niños y las comunidades “por muchos años”.
Etiquetas: Mundial Sudáfrica 2010, Sudáfrica 2010







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